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La pel·lícula de Fermin Muguruza ‘Black is Beltza II: Ainhoa’ es pot veure aquest dijous a CineCiutat

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La pel·lícula d’animació per a adults, dirigida per Fermin Muguruza, ‘Black is Beltza II: Ainhoa’ es pot tornar a veure a Palma, concretament a CineCiutat en una única sessió a les 19.00 hores.

La pel·lícula

Producció de Talka Rècords & Films amb participació de Ambra Projectes Culturals i Elkar i la col·laboració de Nueveojos, se centra en la història d’Ainhoa, la filla de Manex, el protagonista de l’anterior pel·lícula, del qual sembla haver heretat el seu compromís social i el gust per l’aventura.

Està ambientada en la dècada dels 80 del segle XX. Els personatges tornen a visitar nombrosos països i a ser testimonis d’alguns dels més destacats esdeveniments històrics de la dècada. A més, va acompanyada d’una magnífica banda sonora.

Black is Beltza II: Ainhoa està escrita per Fermín Muguruza al costat d’Isa Campo i Harkaitz Cano i es va estrenar al Festival de Sant Sebastià, al velòdrom d’Anoeta amb més de 3.000 espectadors. Està nominada als premis Goya d’enguany.

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Intensa presentación de la película Ainhoa, Black is Beltza II

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La presentación tuvo llugar nel Cientru Municipal Xixón Sur, nel marcu del Musoc, ante la negativa de toles sales de cine asturianes d’incluyila na so cartelera.

Ainhoa lleva al espectador per dellos de los principales escenarios de la hestoria del fin de sieglu, nun thriller políticu que denuncia la relación pente’l tráficu de drogues, imperialismu y contrarevolución

Fermín Muguruza (Irún, 1936), autor de cómic, cineasta, músicu y, sobre tou, axitaor de conciencies, visitó Asturies pa presentar la so película más reciente. Ainhoa ye la segunda parte de Black is Beltza (Black ye Prieto) y tien comu protagonista una una moza valiente, fuerte y comprometía, que france dafechu colos roles avezaos de les muyeres en cine. Ñacía en La Paz que y tres de vivir en Cuba, Ainhoa viaxa a la tierra’l so pa, Euskadi, conociendo de primer man la brutalidá policial y la movilización social que marcó  los años 80. Ellí alcuentra a Josune, periodista del diariu Egin, que sedrá la so compañera d’aventures nun viaxe que les llevará pel Llíbanu, Afganistán y Marsella, implicándoles nos estremaos conflictos vixentes naquel intre y nes redes del narcotráficu, denunciando el venceyu d’estes coles trames polítiques de los EEXX y los sos averaos.

La película, apinada d’información hestórica de la qu’al sistema nun presta sentir, retrata con crudeza y tenrura l’escenariu global de los caberos tiempos de la Guerra Fría, polo que Fermín Muguruza considera un trunfu qu’entrare nominá a los Globos d’Oru, franciendo la muria cola que se fae por acallantar cualisquier obra de denuncia política. Nel alderique que se desendolcó darréu la proyeición el cineasta tuvo pallabres d’alcordanza pa Pablo Hasel y Valtonic, represaliaos por dicir la verdá, y dexó cayer la posibilidá d’una collaboración futura con Xune Elipe, cantante de Dixebra, ensin dar más pistes sobre la natura d’esa collaboración.

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Black is Beltza

En esa librería cómplice

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“No hay revolución sin canciones”. Esta frase de Salvador Allende, y más si se pronuncia con potente voz y puño en alto, resume la presentación en La Revoltosa, esa librería cómplice, del cómic Black is Beltza II: Ainhoa a cargo del activista, músico y productor Fermín Muguruza y la ilustradora Carol Medina. La película de animación para adultos cuenta con su traslación al mundo del cómic, y protagonizaron LA PALABRA FILMADA en un evento donde no cabía ni un alfiler y que introdujo nuestra compañera Sofía Moreno, de Radio Kras. Con guion de Fermín Muguruza, Harkaitz Kano, Isa Campo e ilustraciones de Susanna Martín, este nuevo proyecto transmedia narra la secuela de Black is Beltza. Ainhoa nace de milagro en La Paz, Bolivia, tras morir su madre, Amanda, en un atentado parapolicial (spoiler, eso sí, para quienes no hayan visto la primera parte. Crece en Cuba y en 1988, a los 21 años, comienza un viaje iniciático con el País Vasco como primer destino para conocer la tierra de Manex, su padre. En pleno conflicto represivo conoce a Josune, comprometido periodista del diario Egin, y a su cuadrilla. Cuando el novio de Josune muere por sobredosis de heroína, ésta decide acompañar a Ainhoa en su viaje, que las llevará hasta Beirut, luego Kabul y finalmente Marsella. Son los últimos años de la Guerra Fría y ambas se adentrarán en el oscuro mundo de las redes del narcotráfico y sus estrechos vínculos con las tramas políticas. Y hasta aquí podemos leer, que ya es bastante.

La ilustradora, diseñadora, friki y profe de dibujo de cómic y narrativa gráfica Carol Medina conversó con Muguruza planteando la pregunta del millón. “Una película y un cómic, con sus lenguajes diversos, con la música, con todo lo que conlleva de producción y tantas personas implicadas, es como un circo de tres pistas. ¿Qué clase de chiflado se mete en algo así, y además, lo hace dos veces?” Y es que el polifacético Muguruza es un nato contador de historias, lo hace por todos los canales a su alcance, y sobre todo, sin pelos en la lengua.

No hay revolución sin canciones

Siempre presente, su hermano Iñigo Muguruza, integrante también de Kortatu y Negu Gorriak, fallecido a los 55 años en 2019, y a quien está dedicada esta obra. “Cuando me sacudió la muerte de mi hermano estaba roto, pero, a la vez, esa situación dura y desconcertante me permitió reflexionar sobre una generación de grupos con los que compartimos escenario alguna vez y que, de una u otra forma, habían perdido a todos o parte de sus integrantes por culpa de la heroína o el SIDA. Todo ello derivó en varias cuestiones: ¿Sirvió la heroína como herramienta y a manos de los aparatos del Estado para silenciar y socavar a una juventud combativa? De dicha pregunta surgieron otras en torno a quiénes se lucraron con esta operación, cuáles fueron las rutas elegidas para su tráfico y en qué otros rincones del planeta ocurrieron situaciones similares”.

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Fermín Muguruza: historias de un contador de historias

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Fotos: Iván G. Fernández

El músico, cineasta y autor de cómic presentó en MUSOC “Ainhoa”, un thriller político sobre drogas, imperialismo y contrarrevolución.

Todo comenzó con una foto de archivo en la prensa vasca. Fermín Muguruza (Irún, 1963) descubrió por casualidad la imagen de los gigantes de Iruña desfilando por la Quinta Avenida de Nueva York un 12 de Octubre de 1965. La Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona se unía así a la celebración neoyorkina del Día de la Hispanidad. Sin embargo, en la noticia se advertía un detalle curioso. No todos habían podido participar en el acto: seis de los ocho gigantes, en concreto la pareja de gigantes negros, había sido excluida del desfile debido al racismo vigente en los EEUU.

Un chispazo. A partir de esta pequeña anécdota Fermín comenzaba a investigar y tirar del hilo. En febrero había sido asesinado el líder político Malcolm X y la comunidad afroamericana estaba en pie de guerra en todo el país. En agosto habían tenido lugar importantes disturbios en los barrios negros de Los Ángeles. Muguruza ya tenía el punto de partida de lo que iba a ser “Black is Beltza”, el debut en el cómic, a los 50 años, de alguien que se había educado sentimentalmente en el Irún de los años 80 leyendo cómic underground – “de trazo grueso, siempre anti línea clara”- en El VíboraTotem y Métal Hurlant, la histórica publicación francesa. Ventajas, esto último, de vivir en la frontera.

Solo faltaba introducir un personaje de ficción para hilvanar una historia transatlántica de música y revolución. ¿Qué hubiera pasado si uno de los mozos encargados de portar los gigantes se hubiera rebelado contra la discriminación racial? Nacía Manex, un joven de Iruña que indignado por el racismo y fascinado por la música Soul, decide dejar a sus compañeros de comparsa, ir a Harlem y pasarse a la lucha revolucionaria. Un chaval que pasa de la rebelión espontánea a la toma de conciencia política en un viaje iniciático que le lleva por todos los escenarios de las luchas anticoloniales convertido en algo así como un agente 007 vasco y de izquierdas.

Los Gigantes de Pamplona desfilando en Nueva York. Año 1965.

Publicado en 2014 cómic y convertido en 2018 en largometraje de animación, “Black is Beltza” tiene ahora una continuación, “Ainhoa” (2022), que cuenta las aventuras de la hija de Manex y la revolucionaria afrocubana Amanda. Si la primera parte se sumergía en los movimientos antirracistas y de liberación nacional de los años 60, una década en la que Murguruza era un niño – “no recuerdo la muerte del Che, y no había nacido cuando fue la revolución de Argelia, pero esos años determinaron el mundo en el que voy a crecer” – la segunda parte del cómic y su adaptación cinematográfica, ambos presentados este fin de semana en Xixón dentro del MUSOC, se adentran en un tiempo que ya toca la biografía del fundador de Kortatu. De hecho, él mismo es uno de los personajes del cómic y la película, ya que Amanda viaja a la Euskadi de los años 80 y conoce allí a la histórica banda del rock radical vasco.

Una de las páginas del cómic “Ainhoa” de Fermín Muguruza y Susana Martín.

Que los personajes de Muguruza viajen tanto no es ajeno a la propia pasión por viajar del autor, que explica en la cafetería del Hotel Asturias, que la música y el cine siempre han sido una forma de

Concebido con un thriller político de Guerra Fría, en este caso de su recta final, “Ainhoa” tiene entre sus temáticas las conexiones entre tráfico de drogas, imperialismo norteamericano y movimientos contrarrevolucionarios. Muguruza, que dicta frases a toda velocidad, tiene claro que esos vínculos existieron, y que para la principal potencia mundial el control del mercado de las drogas es tan importante como el del mercado de las armas o el de recursos estratégicos como el gas y el petróleo. Su hegemonía global también depende de monopolizar los vicios y debilidades humanas.

EEUU sigue siendo la corporación multinacional de
la droga ilegal

“EEUU sigue siendo la corporación multinacional de la droga ilegal” explica el músico vasco, para quien afirmaciones como esta se sostienen con la desclasificación periódica de documentos oficiales secretos. Una desclasificación que, aunque con retraso, vendría a demostrar la implicación desde la guerra de Vietnam del Estado norteamericano en negocios relacionados con el narcotráfico. “Ningún negocio se les escapa, pero por lo menos en EEUU esta documentación se desclasifica” ironiza el autor de “Ainhoa”, contraponiendo esta práctica al secretismo de los gobiernos de España en temas como el 23F o la guerra sucia contra ETA. “Según se van desclasificando los documentos se confirma que la cocaína financió a la Contra nicaragüense y la heroína a los talibanes” sentencia Muguruza.

Afganistán es uno de los escenarios del cómic y la película. El músico y cineasta reivindica la olvidada “revolución afgana” de los años 80, que considera un movimiento “muy unido a la música y a la poesía”, emparentado con el sandinismo nicaragüense, y que también fue derrotado gracias a la financiación de guerrillas contrarrevolucionarias, en este caso de fundamentalistas islámicos. “Ya no hay música ni mujeres en las universidades” lamenta Muguruza sobre el retorno de unos talibanes que la propaganda anticomunista de los EEEU presentaba como “luchadores por la libertad” en películas de entretenimiento de los años 80 como “Rambo III”.

Muguruza también apunta que pese “a la imagen de transgresión y contestación” que la heroína adquirió entre la juventud rebelde de los años 60, cuando Lou Reed compuso una canción tan bella y sensual como “Heroin”, esta y otras drogas se usaron para destruir a movimientos revolucionarios como los Panteras Negras. ¿Se puede demostrar? ¿Existió esa misma política en la España de Felipe González? “Por lo menos en EEUU se desclasifica, aquí tenemos a Barrionuevo hablando con toda impunidad de su participación en el terrorismo de Estado” ironiza.

Fermín Muguruza y Eduardo Madina en una de las viñetas de “Los puentes de Moscú” de Alfonso Zapico.

Sobre la visión que el cómic y la película dan de los años 80 en Euskadi y la violencia de ETA, el autor de “Ainhoa” explica que en el mundo social y cultural de la izquierda abertzale el debate sobre la legitimidad de las armas siempre existió, incluso en los momentos más duros, y se dio “en todas las cuadrillas”. Muguruza, un verso libre, crítico con ETA, y que protagoniza junto al socialista víctima de un coche-bomba Eduardo Madina el cómic “Los puentes de Moscú”, del asturiano Alfonso Zapico, apunta que incluso muchos de los que apoyaban entonces la lucha armada criticaban acciones por parte de esta que “fueron lamentables”.

Fermín Muguruza en Xixón. Foto: Iván G. Fernández

Con respecto al debate sobre el relato que va a quedar de la violencia en el País Vasco, Muguruza pide matices, pero considera “un insulto” que un reconocido torturador franquista y colaborador de la Gestapo como Melitón Manzanas tenga hoy un lugar en el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo.

¿Qué vendrá después de “Ainhoa”? “No lo se. Voy a cumplir 60 años” explica Fermín, que trabaja siempre en varios proyectos a la vez. Si será un cómic, una película o un disco, está por ver. “Soy un contador de historias” resume, restando así importancia al medio en que estas se cuenten. A estas alturas de la vida prefiere no hacer planes a largo plazo y no sabe si habrá una nuevo trabajo cinematográfico. De este se lleva un buen sabor de boca y una experiencia única: poder “revivir” como personaje de animación a su hermano Iñigo, fallecido en 2019.
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