Black is Beltza>
Black is Beltza

Entrevistamos a Fermín Muguruza con motivo de su película “Black Is Beltza II: Ainhoa”

Mondo Sonoro ➝

En la pasada edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastian tuvo lugar el estreno mundial de “Black Is Beltza II: Ainhoa”, la segunda entrega del proyecto de animación multidisciplinar dirigido por Fermin Muguruza. Fue nada menos que en el emblemático Velódromo de Anoeta y ante tres mil personas que vivieron el evento como si de un concierto se tratara.

Como su nombre indica, “Black Is Beltza II: Ainhoa” supone la segunda parte de esa película de animación que se estrenó ahora hace cuatro años. Sabido es que Fermin actualmente está más centrado en el cine, pero pocos son los que desconocen que lleva cuarenta años siendo un revolucionario trabajador de la cultura. Músico, cantante, compositor, productor, escritor, periodista, cineasta, director, guionista y mil cosas más, pero siempre con una visión personal, comprometida y crítica contra lo establecido, que además se reinventa y sorprende constantemente.

“Tengo claro que soy un músico que hace cine. Vengo del rock de combate, así que mi cine tiene que ser de combate”

Para hablar sobre “Black Is Beltza II: Ainhoa” –la película, el cómic, la banda sonora– y muchas cosas más, nos encontramos con Fermin, quien sigue igual o más dinámico que nunca.

Para quien no conozca nada del proyecto que te ha llevado ya doce años, ¿puedes hacer un resumen?

La primera parte de “Black Is Beltza” comienza en 1965. Los gigantes de la comparsa de San Fermín son invitados para participar en un desfile en la quinta avenida de Nueva York, en la feria del mundo, pero debido a la discriminación racial, prohíben desfilar a dos de los gigantes porque son negros. Este hecho histórico real me inspira para crear unos personajes de ficción, que son los porteadores de esos gigantes negros, que ante este hecho protestan, se rebelan e intentan que no desfilen los demás gigantes sin conseguirlo. A partir de ahí, inspirado por la saga de relatos de “Corto Maltés” de Hugo Pratt, empiezo a crear, alrededor de hechos históricos, otros momentos “ficcionados”. El protagonista, uno de los porteadores que se llama Manex, se queda en Nueva York y emprende un viaje que le lleva a Cuba. Allí le encargan una misión que es sacar a un pantera negra de Estados Unidos y refugiarlo, porque es susceptible de ser eliminado. En este viaje se enamora de una chica cubana, que está apoyando al Che en la guerrilla en Bolivia, pero muere en un atentado parapolicial. Milagrosamente nace una hija de ambos que se llama Ainhoa. Ella es la protagonista de esta segunda parte que ocurre veintiún años después, a mediados de los ochenta. Empieza cuando llega a Iruña para estar con su abuela, la madre de Manex y a partir de ahí, por una serie de circunstancias, viaja a Beirut, Kabul y Marsella.

Imaginamos que, al igual que en la primera parte, en la que Manex estaba presente en importantes momentos históricos al estilo Corto Maltés, como bien explicas, Ainhoa también lo estará.

Efectivamente, pero en esta ocasión la historia de Ainhoa está ambientada en una época vivida por mí. Por eso es importante subrayar que es parte de mi historia personal y que cuento una realidad que no es la oficial.

El que hayas podido hacer esta segunda película, quiere decir que pudiste recuperar lo invertido en la primera. Creo que habías puesto hasta tu casa como aval.

Sí, es cierto. Pero tuvimos la suerte de que llegó una plataforma como Netflix que se interesó. Ellos tienen dos líneas de actuación, una haciendo producción propia y otra de cesión de derechos de reproducción. Hicimos la cesión para que la pudieran distribuir durante diez años por casi todo el mundo. Esto nos salvó, aunque en los cines funcionó bien. Entre los espectadores de los cines, los más de cuarenta festivales en los que se presentó, junto con las más de cien presentaciones en todo el mundo, contabilizamos que lo habrán visto unas cincuenta mil personas. Para la producción de esta segunda parte hemos contado con la coproducción de los argentinos de Lagarto Films y Draftoon Studio. Sin embargo TVE nos dio el portazo y nos dijo que no entraba en su “línea editorial”.

Esta segunda película mantiene el estilo de animación de la primera.

Para mí era muy importante que las dos películas tuvieran un tronco estético común. Por supuesto que con la experiencia de la primera, la hemos intentado mejorar. Hemos aprendido a ser más eficaces con cada plano, con cada secuencia. También hemos intercambiado diferentes técnicas de animación, para sacarle rédito a cada plano, y aunque el estilo continúa y es identificable, técnicamente hemos dado un salto. Y a nivel de realización también.

Y de nuevo la banda sonora es muy importante. De hecho, afirmas que es como otro personaje más.

Sí, porque la parte musical es una reivindicación en la película. Porque con la música también estamos hablando de cine comprometido. Tengo claro que soy un músico que hace cine. Vengo del rock de combate, así que mi cine tiene que ser de combate. Ese fue el cine que me influyó. En todos mis discos vas a encontrar canciones con referencias a películas. Mis influencias también vienen del cine neorrealista italiano, de Pasolini, Bertolucci… Yo tengo que rodar como si la cámara fuera un arma. Tengo muy claro que, para aquellos que queremos cambiar el mundo, nuestra arma es la cultura.

“Todos hemos puesto el corazón para hacer esta película, todo el mundo, y estoy hablando de que hay más de doscientas cincuenta personas”

¿Podemos hablar de quien aparece en la banda sonora?

Está todo el batallón vasco de la época. Y para quien eche en falta alguno, hay muchos guiños en imágenes en la película. Si te fijas bien, aparece la portada de un disco de La Polla Records, hay una frase mítica de Hertzainak, un póster de Eskorbuto, un póster de Las Vulpes, o los MCD y, como no, también sale Víctor de Vómito. Están también Redskins y The Pogues, porque están muy relacionados con Iñigo y conmigo. Y por lo que respecta a la parte árabe, está la cantante palestina Amal Murkus (que ya estuvo en mi disco “Checkpoint Rock”). Entramos en el Líbano con Soapkills y su música electrónica con melodías árabes que surgió como reacción a la guerra civil. Tania Saleh con una canción tradicional, que trabajó con el hijo de la leyenda viva libanesa Fairuz. Khan Qarabaghi y Bakht Zamina, que cantaban al Afganistán socialista y que fueron asesinados por los fundamentalistas. También de Afganistán, Wajiha Rastagar que viene de la Revolución Comunista de Saur y vive exiliada en Alemania, pero que recoge la tradición afgana y con una voz increíble. Y Welatê Me del Kurdistán, con un tema muy folk.

En el cómic –publicado por Reservoir Gráfica– ha habido un cambio de ilustrador. Has pasado del argentino Dr. Alderete a la catalana Susanna Martín.

Tengo que explicar que el proceso lleva en marcha más de doce años. En 2014 salió el primer cómic, en 2018 la película y ahora en el 2022 han salido a la vez película y cómic. Cuando acabó todo mi trabajo para Al Jazeera sobre la música en los países árabes, me junté con Harkaitz Cano y trabajamos el guión con la idea de hacer un cómic. Contacté con Jorge Alderete, argentino que vive en México, porque me encantaba su estilo, él hizo todos los carteles del “CBGB mexicano” que es el Multiforo Alicia. Pero, para esta segunda parte, mi propuesta era que película y cómic tenían que salir a la vez. Le pasé a Susanna el guion y los personajes, para que se pudieran identificar con los de la película y que hubiera un hilo de conexión, pero quedamos que el planteamiento de cada secuencia fuera de su propia creación. Así que son dos trabajos que tienen estéticas diferentes, con un guion en común y que se complementan. Como he dicho antes, es cierto que en las dos películas se mantiene el estilo, sin embargo los cómics son independientes entre sí. El primero es más muralista, es menos narrativa de cómic propiamente dicha. Son dibujos completos al que se le añaden textos, de hecho es la primera novela gráfica que hacía Dr. Alderete. El segundo es puro cómic, que es el mundo de Susanna. Ella ha hecho antes trabajos sobre el movimiento feminista, sobre Nicaragua, sobre Palestina, así que era la persona perfecta para hacer a Ainhoa, porque maneja el lenguaje del cómic a la perfección. Y a mí me ha emocionado mucho como planteaba algunas escenas. Lo único que tienen en común los dos cómics, es que ambos son obras de arte.

Dedicas esta segunda película a tu hermano Iñigo que falleció en 2019 y dices que late con su corazón.

Todos hemos puesto el corazón para hacer esta película, todo el mundo, y estoy hablando de que hay más de doscientas cincuenta personas implicadas en el proyecto. Pero late con su corazón porque yo le estoy viendo a él en toda la película. No solo porque el primer personaje que sale es él, sino porque todo lo que va apareciendo tiene que ver con conversaciones que habíamos tenido. Tiene que ver con vivencias que nosotros compartimos. En la banda sonora salen canciones de Kortatu, de RIP, de Barricada, de Cicatriz y está clarísimo, pero si sale una canción de Redskins, estoy hablando de cómo creamos juntos la canción “Etxerat!”, o si salen The Pogues es porque fuimos con Iñigo a Burdeos a verlos y eso es Iñigo también. Todo tiene que ver con él. Por supuesto que la película tiene mi ritmo, que viene dado por la edición de las escenas, por la música y por la melodía de las voces, pero el latido es el suyo.

Iñigo también era muy fan del cine…

Los dos lo éramos. Nos gustaba mucho también la nueva ola del cine alemán. Nuestros favoritos eran directores como Wim Wenders o Werner Herzog. El nombre de nuestro primer grupo era “Kortatu o la cólera de los no elegidos”, y eso viene claramente de “Aguirre o la cólera de Dios” de Herzog. Iñigo fue a ver la primera parte de “Black Is Beltza” innumerables veces y siempre me decía: “Cada vez que la veo, encuentro algunas de nuestras conversaciones”.
Ahí están muchos de nuestros referentes. Cuando Ainhoa dice: “De lo que veo, poco creo, de lo que me cuentan, nada”. Esa es una frase de “Pedro Páramo y el llano en llamas” de Juan Rulfo. Cuando Ainhoa se encuentra con la chica del Kurdistán le dice: “Halabja es la Gernika del Kurdistán”, esa es una frase que yo canto en la canción “Newroz” de mi primer disco en solitario “Brigadistak” y que componemos entre Iñigo y yo. Por eso late con su corazón, porque, sin que mucha gente lo sepa, hay constantes referencias a cosas vividas entre Iñigo y yo.

Creo que hay una anécdota que ha trascendido, que dice que os llamabais “Los Pollos Hermanos” [ndr: por el restaurante de comida rápida de la serie “Breaking Bad” que, realmente, era una tapadera para la fabricación y distribución de metanfetamina].

Una de las últimas entrevistas que me hicieron después de la primera película era en la radio y era de ese tipo en que meten a alguien que no te esperas. Así que de repente empiezo a oír a alguien que dice: “pollos… hermanos…”. Claro, era Iñigo. Allí contó toda esa historia personal entre él y yo. Resulta que los dos vimos a la vez “Breaking Bad”. Cada uno la veía por su cuenta y luego quedábamos para comentarla. Pero la forma de quedar para hablar de la serie, era enviarnos un mensaje que era “Pollos”. Esto se fue generalizando y cuando teníamos que hablar sobre cualquier cosa, nos mandábamos el mensaje de “Pollos Hermanos”, como chiste interno. Pero la historia cruda es que yo voy a Alburquerque a presentar la primera parte de “Black Is Beltza”. Aprovecho para hacerme toda la gira de las localizaciones de “Breaking Bad”, compro metanfetamina azul de caramelo, compro el delantal de “Let’s Cook Bitches” de Jesse Pinkman, compro la camiseta de Los Pollos Hermanos para regalársela a él y le envío fotos…. Y al día de hacer la presentación, me llaman avisándome de su fallecimiento. La devastación fue total.

Además poco después llegó la pandemia. ¿Cómo sobrellevaste todo ese tiempo?

Ha sido muy duro, pero, en los momentos de mayor desanimo, Iñigo ha sido una razón para seguir. La pandemia la pasamos en familia. Yo que era una persona que estaba muy en contra de la institución familiar, como institución represiva y reproductora de valores negativos…. de hecho esto lo canté, al final tengo que decir que lo más importante para poder sobrellevar el duelo ha sido la relación que hemos vivido mi compañera, mis dos hijos y yo. Ellos, junto a toda la comunidad de gente que me ha apoyado, han sido vitales para poder tirar adelante esta película. Hacerla ha sido una gran terapia.

¿Qué vas a hacer después de esto?¿Cuál es el futuro de Fermin Muguruza: más cine, conciertos?

El 20 de abril del año que viene cumplo sesenta años. Entonces lo decidiré todo.

Jatorrizko berria irakurri

Egizu irri, musikak dirauen bitartean

eitb ➝ [Begoña del Teso]

Zinema irudia al da soil-soilik? Hona hemen musikaren eta soinuaren aldeko bost etsenplu derrigorrezko: Fermin Muguruzaren Black Is Beltza II Ainhoa, Andrew Dominiken Blonde, Parker Finnen Smile, Brett Morgenen Moonage DayDream eta Claire Denisen Avec amour et acharnement.

…Horietako bat ere ez litzateke den pelikula izango musikarik gabe. Kortatu eta Negu Gorriak taldeetan  aritu zen  musikariaren animaziozko zinema puskan, kasu, kontakizunaren DNAn  da zizelkatua, soinu banda. Egituratu egin du filma. Mamitu. Bere nondik norakoa markatu. Mursego, Imanol, Broken Brothers Brass Band, The Pogues, Barricada, Benny Moré, Cicatriz, Redskins…  Horiek gabe, Ainhoa ez litzateke existituko….

Black is Beltza

‘Black Is Beltza II: Ainhoa’ heldu da zinema aretoetara

Naiz

Ostiral honetan iritsiko da “Black is Beltza II: Ainhoa”, Fermin Muguruzaren filma, zinema-aretoetara. Zinemaldiko sold outaren ostean, eta Belodromoko estreinaldi festa gogoan, hego Euskal Herriko areto komertzialetara iritsiko da. 

Lau urteko lanaren ostean, ‘Black is Beltzaren II: Ainhoa’ pantaila handian ikusteko aukera dugu jada. Fermin Muguruzaren filma ostiral honetatik aurrera zinema aretoetan izango da.

Donostiako Zinemaldia filmaren aurkezpenak egiteko baliatu du Muguruzak. Bai, pluralean, hainbat izan dira zinema-jaialdiak iraun bitartean egindako prentsaurrekoak eta elkarrizketak, Ainhoa filmak, gauza asko baititu nabarmentzeko. Donostiako Kursal aurrean dagoen NAIZ gunean aurkeztu ziren filmeko soinu-banda eta filma bera.

‘Mursegok’ egin du filmaren jatorrizko musika eta, horrekin batera, beste hamaika talderen kantu eta bertsio bereziak entzun ahalko dira filmean. Zalantzarik gabe, melodiek lagunduko dute Ainhoa protagonista denboran atzera egin eta memoria-ariketa egiten: 80ko hamarkadako Euskal Herrira, Afganistan edota Kubara bidaia berezi bat proposatzen batu filmak.

Oraingoz Hego Euskal Herrian ikusi ahal izango da filma. Donostia, Irun, Orereta, Eibar, Ordizia, Arrasate, Beasain, Elgoibar, Zumaia, Bilbo, Basauri, Getxo, Durango, Mungia, Portugal, Gernika, Gasteiz, Etxabarri Ibina, Iruñea eta Lizarran egonen da filma ikusteko aukera. Ipar Euskal Herrira noiz iritsiko den oraindik ez da zehaztu.

Jatorrizko berria irakurri
Zinemen zerrenda begiratu

Black is Beltza

Fermín Muguruza: “Hay que combatir a gente como Nacho Cano, antes y ahora”

Info Libre

“Como me decía el otro día Antonio de la Torre, ya no se puede remar más a contracorriente que con esta película”, bromea Fermín Muguruza (Irún, 1963) en conversación con infoLibre con motivo del estreno este viernes en cines de Black is Beltza II: Ainhoa. “Una película de animación para adultos en euskera. Con mi firma, eso también, que muchas veces a alguna gente le da el canguelo y puede ser un handicap, aunque también pasa lo contrario, porque saben que va a haber un montón de seguidores que van a estar apoyando y defendiéndola, como hace cuatro años”.

Se refiere el músico y cineasta a la primera entrega de Black is Beltza, proyectada en medio centenar de festivales internacionales desde su estreno en 2018 y la “única película española de animación para adultos que ha querido Netflix“. A pesar de eso, denuncia Muguruza que la segunda parte se ha hecho en coproducción con el INCAA de Argentina, porque ni el ICAA ni RTVE en España han querido apoyarla: “Es muy significativo. Es una declaración de principios que nos dice ‘no queremos que hagáis este tipo de cine'”.

Después de su pre-estreno en el Velódromo de Anoeta ante 3.000 espectadores dentro del Festival de San Sebastián, Black is Beltza II: Ainhoa, desembarca este 30 de septiembre en salas de toda España. “No todas los que quisiéramos, pero tenemos una buena representación y vamos a defender cada cine como si fuera una barricada”, remarca Muguruza, recordando, de paso, que la película es el “acorazado Potemkin” de un proyecto transmedia más amplio que incluye también una banda sonora y un cómic (disponible el 6 de octubre con Reservoir Books en España y Latinoamérica).

La protagonista de la historia es en esta ocasión es, claro, Ainhoa, que nace de milagro en La Paz (Bolivia) tras la muerte de su madre en un supuesto atentado parapolicial. Crece en Cuba y en 1988, a los 21 años, comienza un viaje iniciático con el País Vasco como primer destino para conocer la tierra de su padre, Manex, protagonista de la primera entrega. Conoce a Josune, una periodista comprometida y su cuadrilla de amigas y amigos.

Cuando el novio de Josune muere por sobredosis de heroína, esta decide acompañar a Ainhoa en su viaje, que continúa por el Líbano, Afganistán y Marsella. Son los últimos años de la Guerra Fría y ambas se adentrarán en el oscuro mundo de las redes de narcotráfico y sus estrechos vínculos con las tramas políticas en un mundo en el que aparentemente los grandes conflictos están en vías de solución (la guerra Irak-Irán, Afganistán, la guerra civil del Líbano, el proceso de paz inminente en Argel entre ETA y el Gobierno Español), pero donde hay más capas de disputa de lo que parece.

“Como su padre en la primera parte, Ainhoa tiene otra vez esa idea del viaje, de no ser solamente una testigo pasiva de los acontecimientos, sino que se incluso se involucra y toma parte”, explica el cineasta sobre una trama que arranca a finales de los conflictivos años ochenta en Euskadi, retratados con toda su crudeza de represión policial en las calles, la introducción de la heroína y el miedo al sida. Con Kortatu como banda sonora que cantaba con la voz del propio Fermín lo que estaba ocurriendo desde su perspectiva.

“Para mí, es muy importante que se subraye el hecho de mi historia personal, porque yo vengo precisamente de hacer y contar una historia que no es la oficial“, explica, para luego añadir: “Los que nacimos en el franquismo no tuvimos adolescencia, pasamos de ser niños a ser jóvenes. Yo tenía doce años cuando Franco ordena los últimos fusilamientos de Txiqui y Otaegi. Con doce años ya sabíamos lo que es la represión. Conocíamos lo que es la policía franquista, la policía nazi, de un color. Cuando empezamos a ser jóvenes y a vivir en la calle, a esos policías les cambian de uniforme y pasa a ser la policía de la Transición, que eran exactamente los mismos, con la misma cadena de mando. Y peor. Los mismos los tenemos en la judicatura y la política”.

Y prosigue: “Como yo todo eso lo he vivido desde niño, puedo contar mi relato. Sé que mucha gente va a poner el grito en el cielo, pero yo tenía que contarlo así. Hay un montón de puntos de vista del relato. Por ejemplo, la lucha armada era uno de los grandes temas de discusión que teníamos. Hubo un momento que se hablaba de acción directa no violenta. En la misma cuadrilla discutíamos y se invertían los papeles de un día para otro porque no lo teníamos muy claro tampoco. Ha sido muy liberador contar todo esto”.

 

View this post on Instagram

 

A post shared by Fermin Muguruza (@muguruzafm)

Aunque ahora esté más centrado en el cine, Fermín Muguruza es una figura clave de los últimos cuarenta años historia musical en nuestro país, primero con Kortatu (1984-1988), después con Negu Gorriak (1990-2001) y finalmente en solitario hasta hoy. Cabeza de turco del mal llamado rock radical vasco, una etiqueta que no gusta a los propios músicos a los que pretende definir, si bien él concede, desde la perspectiva del presente, que “hubo un movimiento que no tenía solamente que ver con la música”, sino también con la realidad que estaban viviendo, “la creación de espacios autogestionados para que los jóvenes o la elaboración de fanzines”.

Todo un movimiento independiente que consiguió gran influencia también más allá del País Vasco y que ahora a Muguruza le parece “interesante” a pesar de que antes lo “denostaba y estaba en contra”. “Pero hubo otra manera de contar las cosas”, remarca, para luego denunciar que el rock radical vasco fue un “movimiento muy reprimido en frente de toda esa Movida madrileña” que quedó como el relato oficial de los mitificados años ochenta y con la que se fue “muy complaciente”.

“Nosotros tuvimos mucho contacto con gente de Madrid como Comando 9mm, Ana Curra y otros que se sintieron utilizados por la mercadotecnia. Por supuesto, no tuvimos ningún tipo de relación con Nacho Cano o gente así, que siempre nos pareció gente a la que había que combatir antes y a la que hay que seguir combatiendo ahora. Nacho Cano es una persona que está precisamente aquí en Madrid con Ayuso y todo esto, con todo lo que está diciendo… pues esa gente era la cara visible, la vanguardia de toda esa Movida”.

La música, siempre presente como arma de guerrilla. El rock de combate que preconizaban The Clash. La música, otro gran protagonista de Black is Beltza II: Ainhoa, no solo por la banda sonora, sino por cómo va llevando de un sitio a otro a los personajes, otorgándoles un necesario contexto sonoro, “incluso traduciendo en muchos casos parte de la letra de las canciones que tienen que ver” con la que cuenta la historia. Algo que lleva a Fermín, director y guionista de la cinta junto a Isa Campo y Harkaitz Cano, a “reivindicar el papel de los músicos, de la cultura en general como el arma más valiosa que tenemos para luchar contra el fascismo“.

“Mi hermano Iñigo, que falleció hace tres años, es una pieza clave de la película, recordando a Salvador Allende cuando dice que no hay revolución sin canciones, algo que también se dice al mencionar Te recuerdo Amanda de Víctor Jara“, remarca. “Yo quiero denunciar que los fascistas quieren callar la voz de los músicos”, recalca. Y remata: “A mí me han intentado censurar miles de veces, tuve un proceso judicial de ocho años –del que Negu Gorriak fueron finalmente absueltos tras ser denunciados por una canción por el teniente coronel de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo–. Nos intentaron acallar y por eso se empujó hasta el delirio una movida como la que nos pasó. Nosotros estábamos completamente denostados por estar cantando la parte no oficial de la Transición“.

Otro punto a destacar de esta película es el reparto de voces de doblaje, que incluye a protagonistas como Maria Cruickshank, Itziar Ituño o Manex Fuchs, y que cuenta con actores y actrices tan populares como el antes mencionado Antonio de la Torre, Ariadna Gil o Gorka Otxoa. Un elenco importante que continúa la labor iniciada por el que participó en la primera parte, con nombres como Willy Toledo, Rossy de Palma, Emma Suárez, Óscar Jaenada o Jorge Perugorría.

“Antonio de la Torre me dijo hace tiempo que le llamara para la próxima película que hiciera y por supuesto que lo hice. Le dije que esta película iba dura y me respondió en plan pero que me estás contando, a mi no me provoques. Y se vino a grabar”, rememora entre risas, para luego comentar sobre su relación desde hace muchos años con Ariadna Gil: “A ella la conozco porque sus hermanos son Brighton 64, un grupo mod de Cataluña que me encanta. La primera película le encantó y se apuntó sin dudar a la segunda para poner a los policías franceses a raya”.

Siempre atento a lo que acontece en el planeta, termina Fermín confesando su “ilusión” por la victoria de la izquierda por primera vez en Colombia gracias a Gustavo Petro, en una América Latina que contrasta con la tendencia europea hacia la ultraderecha: “Qué desastre el devenir de la Historia en el mundo en general, pero estoy muy ilusionado con el vuelco que ha tenido un país como Colombia, que parecía que nunca lo podría tener”.

Y termina: “Eso sí, ahora estoy aquí en Madrid y el tema de conversación es qué está pasando en Italia. Mi representante [es de origen argentino] me ha dado permiso para contar algo que me ha dicho hace unos minutos. Me ha dicho, ‘¿y qué te parece lo que pueda pasarme a mí, que soy inmigrante lesbiana? Lo llevo crudo si sigue subiendo la ultraderecha’. Pues lo que me parece es que aquí nadie va a tocar a nadie porque vamos a seguir en la lucha. Aquí estamos nosotros, los vascos, las lesbianas, los inmigrantes, los nadie“.

Jatorrizko berria irakurri