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Black is Beltza

La pel·lícula de Fermin Muguruza ‘Black is Beltza II: Ainhoa’ es pot veure aquest dijous a CineCiutat

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La pel·lícula d’animació per a adults, dirigida per Fermin Muguruza, ‘Black is Beltza II: Ainhoa’ es pot tornar a veure a Palma, concretament a CineCiutat en una única sessió a les 19.00 hores.

La pel·lícula

Producció de Talka Rècords & Films amb participació de Ambra Projectes Culturals i Elkar i la col·laboració de Nueveojos, se centra en la història d’Ainhoa, la filla de Manex, el protagonista de l’anterior pel·lícula, del qual sembla haver heretat el seu compromís social i el gust per l’aventura.

Està ambientada en la dècada dels 80 del segle XX. Els personatges tornen a visitar nombrosos països i a ser testimonis d’alguns dels més destacats esdeveniments històrics de la dècada. A més, va acompanyada d’una magnífica banda sonora.

Black is Beltza II: Ainhoa està escrita per Fermín Muguruza al costat d’Isa Campo i Harkaitz Cano i es va estrenar al Festival de Sant Sebastià, al velòdrom d’Anoeta amb més de 3.000 espectadors. Està nominada als premis Goya d’enguany.

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Fermín Muguruza: «La nominación en los Goya es el triunfo de los indeseables»

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La segunda parte de Black is beltza es la última aventura cinematográfica de Fermín Muguruza que, además, está nominada a los Goya. Un filme que recrea una época, la de los 80, y sus convulsiones en un ambicioso proyecto que mezcla la animación, la música y el cómic.

Black is beltza, la película de Fermín Muguruza nominada a los Goya

¿Qué es Ainhoa. Black is beltza 2?

Ainhoa es la hija de Amanda y Manex, los protagonistas de la primera Black is Beltza. En 1988 cumplirá 21 años y comenzará un viaje en busca de la verdad sobre lo que ocurrió a sus padres.

¿Cómo nace la película?

Nada más sacar el cómic de la primera parte en 2014, e imaginando cómo poder hacer la película que estrenamos en 2018, ya estaba pensando que algún día tendría que contar la historia de Ainhoa, algo que llegó el año pasado 2022.

La música de la película es la banda sonora de toda una generación.

Sí, y además dibuja un mapa musical del mundo en los años 80.

La película comienza con toda una declaración de intenciones: en julio de 1985 el escritor Joseba Sarrionandía se escapó de la carcel de Martutene en un bafle de sonido, suceso que motivó la creación de la mítica canción Sarri, sarri de Kortatu.

Esta fuga en un día tan señalado como el 7 de julio San Fermín, tuvo una previa con la actuación de Kortatu un mes y medio antes en la misma cárcel. Comenzar con Zu atrapatu arte de Kortatu es toda una declaración de principios, y que Sarri se encuentre con Ainhoa en Cuba y le enseñe euskera, nos permite que su poesía sobrevuele todo el metraje.

Kortatu tiene una especial relevancia en la banda sonora de la película.

Sobre todo al comienzo de la misma, la que transcurre en el País Vasco, y también salpicada de temas de los RIP, Cicatriz, Barricada, Mikel Laboa o Imanol.

En Kortatu militaste junto a tu hermano Iñigo, que está muy presente en toda la obra.

Esta película está dedicada a Iñigo, que falleció en 2019, justo cuando estábamos preparando el guion de la misma.

Fermin y Iñigo en la pélicula Black is Beltza II: Ainhoa

Regresa Kortatu gracias a la magia del cine.

Los dos hacéis un cameo en la película. ¿Cómo has vivido convertirte en un personaje animado?

Alfonso Zapico ya me convirtió en un personaje de cómic, pero interactuar con mi hermano teniendo al lado a Gorka Otxoa que le ponía la voz, fue algo muy emocionante, una de esas experiencias vitales que te hace llorar, reír, emocionarte, volver a dar vida a Iñigo a través de la animación.

Hablábamos de Kortatu. La protagonista asiste al último concierto del grupo en el pabellón Anaitasuna. «No hay revolución sin canciones» dirá entonces Iñigo.

Iñigo cita a Salvador Allende al decir «no hay revolución sin canciones», y además del presidente también aparecerá en la película sin nombrar su nombre otro chileno, en este caso un cantante, Víctor Jara y su canción «Te recuerdo Amanda». Kortatu era eso, el elemento músico-lúdico y el político.

Iñigo Muguruza en la novela gráfica de Black is Beltza II: Ainhoa

La música y las revoluciones en el cómic de la película.

A lo largo de la película vemos el miedo de los gobiernos al poder de la música.

La anterior Black is Beltza acababa mostrando las armas que contrabandeaban de Sara a Zugarramurdi: discos de Mikel Laboa cuando el euskera estaba prohibido. En esta segunda parte, la música sigue siendo ese elemento catalizador de liberaciones.

Gracias a Fermín Muguruza podemos acercarnos al proceso de elaboración del film en la entrevista.

En Ainhoa hay un gran protagonismo femenino frente a la primera película, tanto por su protagonista como por el cuerpo técnico que participa en la elaboración del film y el cómic.

El cuerpo técnico que participa en la elaboración de los dos films es muy parecido. Los dibujos del cómic, sin embargo, ahora están realizados por Susanna Martin, pues al ser la protagonista esta vez Ainhoa, quise que una dibujante trabajara el guion desde su mirada.

Diseño de personajes de la películaAinhoa, el cómic por Susanna Martín

En la primera parte de Black is beltza ponías el eje en los movimientos revolucionarios de los años 60 y 70 con el racismo de fondo. En Ainhoa te acercas a una época que has conocido de primera mano y te centras en el uso de la droga para financiar la guerra sucia de los gobiernos como en el caso del Irangate.

La construcción de un mundo nuevo se detuvo por un instante, ese es el eslogan que tengo grabado a fuego tras la derrota del sandinismo y la revolución afgana. En el colapso de estos dos faros de nueva luz tuvieron que ver la cocaína en Nicaragua y la heroína en Afganistán.

La recreación de la época nos acerca a los debates que surgían entonces en la sociedad vasca.

Discusiones que estaban presentes en todas las cuadrillas en los años 80.

Libros como Los puentes de Moscú, en el que participaste junto a Eduardo Madina, muestran que hay una mayor apertura a temas que hasta la fecha eran muy complejos de transmitir.

Sobre todo lo que muestra es que se pueden construir puentes de comunicación tras tanto bombardeo.

Bocetos de la película

La primera parte de Black is beltza tuvo un carácter transversal muy potente. Primero se hizo un cómic y finalmente la película. En Ainhoa se mantiene la apuesta pero se realiza de forma conjunta. En paralelo a la realización del film Susanna Martín elabora la novela gráfica. ¿Ha sido muy complejo el proceso?

Ha sido muy intenso, agravado por el duelo de un hermano y la pandemia que no nos permitía el contacto físico. Hemos conseguido realizar la película y el cómic en 4 años. Hemos dejado de lado la exposición que comenzó en Bilbao e itineró a Barcelona y Donostia con sus actividades paralelas, pero ojalá la podamos retomar en un futuro cercano.

Algo que llama la atención es que la difusión y promoción de la obra sigue unos cauces similares a una gira musical. En lugar de estar presente en salas un tiempo (que suele ser demasiado poco), la película se mueve por ciudades y pueblos acompañada por sus autores y autoras.

Trabajamos desde la independencia y solo conozco este estilo de guerrilla comunicacional. Requiere mucho más trabajo e implicación, pero el contacto directo con el público es algo maravilloso.

Diseño de personajes de la película

Diseño de personajes de la película

Para el mundo del cómic e imagino que el de animación este tipo de apuestas no es habitual. ¿Es complicado romper los compartimentos estancos en el que se suelen mover los distintos medios?

El año que viene cumplirá 40 años la primera maqueta de Kortatu. Desde entonces he intentado romper con los compartimentos estancos. Es una marca de la casa.

La película está nominada a los Premios Goya. ¿Cómo recibes la nominación?

Un triunfo de los indeseables. No nos quiere ni el ICAA ni la TVE, y nos tendrán que ver en Sevilla.

Estáis nominados junto a Unicorn Wars. ¿Cómo ves la situación de la animación vasca?

No existe la generación espontánea. Gracias a Juanba Berasategi, a Lotura FilmsDibulitoon… estamos ahora donde estamos.

Diseño de personajes de la película

Diseño de personajes de la película

Con la saga de Black is beltza te has convertido en director de cine y guionista de cómic. ¿Habrá nuevos proyectos en estos campos? ¿Para cuándo la tercera parte?

Desde el 2006 con Bass-que Culture, el documental sobre la grabación del Euskal Herria Jamaika Clash en Jamaica ya firmo como director de documentales musicales, y actualmente puedo decir que he realizado 15 documentales musicales y 2 películas de animación. Sobre el futuro, solo sé que no está escrito.

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En esa librería cómplice

MUSOC ➝

“No hay revolución sin canciones”. Esta frase de Salvador Allende, y más si se pronuncia con potente voz y puño en alto, resume la presentación en La Revoltosa, esa librería cómplice, del cómic Black is Beltza II: Ainhoa a cargo del activista, músico y productor Fermín Muguruza y la ilustradora Carol Medina. La película de animación para adultos cuenta con su traslación al mundo del cómic, y protagonizaron LA PALABRA FILMADA en un evento donde no cabía ni un alfiler y que introdujo nuestra compañera Sofía Moreno, de Radio Kras. Con guion de Fermín Muguruza, Harkaitz Kano, Isa Campo e ilustraciones de Susanna Martín, este nuevo proyecto transmedia narra la secuela de Black is Beltza. Ainhoa nace de milagro en La Paz, Bolivia, tras morir su madre, Amanda, en un atentado parapolicial (spoiler, eso sí, para quienes no hayan visto la primera parte. Crece en Cuba y en 1988, a los 21 años, comienza un viaje iniciático con el País Vasco como primer destino para conocer la tierra de Manex, su padre. En pleno conflicto represivo conoce a Josune, comprometido periodista del diario Egin, y a su cuadrilla. Cuando el novio de Josune muere por sobredosis de heroína, ésta decide acompañar a Ainhoa en su viaje, que las llevará hasta Beirut, luego Kabul y finalmente Marsella. Son los últimos años de la Guerra Fría y ambas se adentrarán en el oscuro mundo de las redes del narcotráfico y sus estrechos vínculos con las tramas políticas. Y hasta aquí podemos leer, que ya es bastante.

La ilustradora, diseñadora, friki y profe de dibujo de cómic y narrativa gráfica Carol Medina conversó con Muguruza planteando la pregunta del millón. “Una película y un cómic, con sus lenguajes diversos, con la música, con todo lo que conlleva de producción y tantas personas implicadas, es como un circo de tres pistas. ¿Qué clase de chiflado se mete en algo así, y además, lo hace dos veces?” Y es que el polifacético Muguruza es un nato contador de historias, lo hace por todos los canales a su alcance, y sobre todo, sin pelos en la lengua.

No hay revolución sin canciones

Siempre presente, su hermano Iñigo Muguruza, integrante también de Kortatu y Negu Gorriak, fallecido a los 55 años en 2019, y a quien está dedicada esta obra. “Cuando me sacudió la muerte de mi hermano estaba roto, pero, a la vez, esa situación dura y desconcertante me permitió reflexionar sobre una generación de grupos con los que compartimos escenario alguna vez y que, de una u otra forma, habían perdido a todos o parte de sus integrantes por culpa de la heroína o el SIDA. Todo ello derivó en varias cuestiones: ¿Sirvió la heroína como herramienta y a manos de los aparatos del Estado para silenciar y socavar a una juventud combativa? De dicha pregunta surgieron otras en torno a quiénes se lucraron con esta operación, cuáles fueron las rutas elegidas para su tráfico y en qué otros rincones del planeta ocurrieron situaciones similares”.

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Fermín Muguruza: historias de un contador de historias

Público | Nortes ➝
Fotos: Iván G. Fernández

El músico, cineasta y autor de cómic presentó en MUSOC “Ainhoa”, un thriller político sobre drogas, imperialismo y contrarrevolución.

Todo comenzó con una foto de archivo en la prensa vasca. Fermín Muguruza (Irún, 1963) descubrió por casualidad la imagen de los gigantes de Iruña desfilando por la Quinta Avenida de Nueva York un 12 de Octubre de 1965. La Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona se unía así a la celebración neoyorkina del Día de la Hispanidad. Sin embargo, en la noticia se advertía un detalle curioso. No todos habían podido participar en el acto: seis de los ocho gigantes, en concreto la pareja de gigantes negros, había sido excluida del desfile debido al racismo vigente en los EEUU.

Un chispazo. A partir de esta pequeña anécdota Fermín comenzaba a investigar y tirar del hilo. En febrero había sido asesinado el líder político Malcolm X y la comunidad afroamericana estaba en pie de guerra en todo el país. En agosto habían tenido lugar importantes disturbios en los barrios negros de Los Ángeles. Muguruza ya tenía el punto de partida de lo que iba a ser “Black is Beltza”, el debut en el cómic, a los 50 años, de alguien que se había educado sentimentalmente en el Irún de los años 80 leyendo cómic underground – “de trazo grueso, siempre anti línea clara”- en El VíboraTotem y Métal Hurlant, la histórica publicación francesa. Ventajas, esto último, de vivir en la frontera.

Solo faltaba introducir un personaje de ficción para hilvanar una historia transatlántica de música y revolución. ¿Qué hubiera pasado si uno de los mozos encargados de portar los gigantes se hubiera rebelado contra la discriminación racial? Nacía Manex, un joven de Iruña que indignado por el racismo y fascinado por la música Soul, decide dejar a sus compañeros de comparsa, ir a Harlem y pasarse a la lucha revolucionaria. Un chaval que pasa de la rebelión espontánea a la toma de conciencia política en un viaje iniciático que le lleva por todos los escenarios de las luchas anticoloniales convertido en algo así como un agente 007 vasco y de izquierdas.

Los Gigantes de Pamplona desfilando en Nueva York. Año 1965.

Publicado en 2014 cómic y convertido en 2018 en largometraje de animación, “Black is Beltza” tiene ahora una continuación, “Ainhoa” (2022), que cuenta las aventuras de la hija de Manex y la revolucionaria afrocubana Amanda. Si la primera parte se sumergía en los movimientos antirracistas y de liberación nacional de los años 60, una década en la que Murguruza era un niño – “no recuerdo la muerte del Che, y no había nacido cuando fue la revolución de Argelia, pero esos años determinaron el mundo en el que voy a crecer” – la segunda parte del cómic y su adaptación cinematográfica, ambos presentados este fin de semana en Xixón dentro del MUSOC, se adentran en un tiempo que ya toca la biografía del fundador de Kortatu. De hecho, él mismo es uno de los personajes del cómic y la película, ya que Amanda viaja a la Euskadi de los años 80 y conoce allí a la histórica banda del rock radical vasco.

Una de las páginas del cómic “Ainhoa” de Fermín Muguruza y Susana Martín.

Que los personajes de Muguruza viajen tanto no es ajeno a la propia pasión por viajar del autor, que explica en la cafetería del Hotel Asturias, que la música y el cine siempre han sido una forma de

Concebido con un thriller político de Guerra Fría, en este caso de su recta final, “Ainhoa” tiene entre sus temáticas las conexiones entre tráfico de drogas, imperialismo norteamericano y movimientos contrarrevolucionarios. Muguruza, que dicta frases a toda velocidad, tiene claro que esos vínculos existieron, y que para la principal potencia mundial el control del mercado de las drogas es tan importante como el del mercado de las armas o el de recursos estratégicos como el gas y el petróleo. Su hegemonía global también depende de monopolizar los vicios y debilidades humanas.

EEUU sigue siendo la corporación multinacional de
la droga ilegal

“EEUU sigue siendo la corporación multinacional de la droga ilegal” explica el músico vasco, para quien afirmaciones como esta se sostienen con la desclasificación periódica de documentos oficiales secretos. Una desclasificación que, aunque con retraso, vendría a demostrar la implicación desde la guerra de Vietnam del Estado norteamericano en negocios relacionados con el narcotráfico. “Ningún negocio se les escapa, pero por lo menos en EEUU esta documentación se desclasifica” ironiza el autor de “Ainhoa”, contraponiendo esta práctica al secretismo de los gobiernos de España en temas como el 23F o la guerra sucia contra ETA. “Según se van desclasificando los documentos se confirma que la cocaína financió a la Contra nicaragüense y la heroína a los talibanes” sentencia Muguruza.

Afganistán es uno de los escenarios del cómic y la película. El músico y cineasta reivindica la olvidada “revolución afgana” de los años 80, que considera un movimiento “muy unido a la música y a la poesía”, emparentado con el sandinismo nicaragüense, y que también fue derrotado gracias a la financiación de guerrillas contrarrevolucionarias, en este caso de fundamentalistas islámicos. “Ya no hay música ni mujeres en las universidades” lamenta Muguruza sobre el retorno de unos talibanes que la propaganda anticomunista de los EEEU presentaba como “luchadores por la libertad” en películas de entretenimiento de los años 80 como “Rambo III”.

Muguruza también apunta que pese “a la imagen de transgresión y contestación” que la heroína adquirió entre la juventud rebelde de los años 60, cuando Lou Reed compuso una canción tan bella y sensual como “Heroin”, esta y otras drogas se usaron para destruir a movimientos revolucionarios como los Panteras Negras. ¿Se puede demostrar? ¿Existió esa misma política en la España de Felipe González? “Por lo menos en EEUU se desclasifica, aquí tenemos a Barrionuevo hablando con toda impunidad de su participación en el terrorismo de Estado” ironiza.

Fermín Muguruza y Eduardo Madina en una de las viñetas de “Los puentes de Moscú” de Alfonso Zapico.

Sobre la visión que el cómic y la película dan de los años 80 en Euskadi y la violencia de ETA, el autor de “Ainhoa” explica que en el mundo social y cultural de la izquierda abertzale el debate sobre la legitimidad de las armas siempre existió, incluso en los momentos más duros, y se dio “en todas las cuadrillas”. Muguruza, un verso libre, crítico con ETA, y que protagoniza junto al socialista víctima de un coche-bomba Eduardo Madina el cómic “Los puentes de Moscú”, del asturiano Alfonso Zapico, apunta que incluso muchos de los que apoyaban entonces la lucha armada criticaban acciones por parte de esta que “fueron lamentables”.

Fermín Muguruza en Xixón. Foto: Iván G. Fernández

Con respecto al debate sobre el relato que va a quedar de la violencia en el País Vasco, Muguruza pide matices, pero considera “un insulto” que un reconocido torturador franquista y colaborador de la Gestapo como Melitón Manzanas tenga hoy un lugar en el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo.

¿Qué vendrá después de “Ainhoa”? “No lo se. Voy a cumplir 60 años” explica Fermín, que trabaja siempre en varios proyectos a la vez. Si será un cómic, una película o un disco, está por ver. “Soy un contador de historias” resume, restando así importancia al medio en que estas se cuenten. A estas alturas de la vida prefiere no hacer planes a largo plazo y no sabe si habrá una nuevo trabajo cinematográfico. De este se lleva un buen sabor de boca y una experiencia única: poder “revivir” como personaje de animación a su hermano Iñigo, fallecido en 2019.
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